viernes, 10 de noviembre de 2017

Un viajero italiano en México en el siglo XVII


En el acervo de la biblioteca del Archivo General de Indias (AGI) hay un libro titulado Le Mexique a la fin du XVIIe siecle vu par un voyager italien. Fue escrito por un aventurero nacido en la población de Radicen, en Calabria, que fue bautizado con el nombre de Gio Francesco Gemelli Careri; se ocupó como jurisconsulto y en 1699, cuando se publicó su obra testimonial, tenía 48 años.

El libro en posesión del AGI fue llevado al mercado por la editorial francesa Calmann-Levy, en 1968. Careri dio una vuelta al mundo de 1693 a 1698. El relato de hechos publicado a su retorno en Nápoles, en seis volúmenes, fue uno de los acontecimientos literarios de su tiempo. Hubo al menos siete ediciones del libro entre 1700 y 1728. Fue traducido al inglés en 1704 y al francés en 1719.

Ce que les meilleurs esprits europeens connaisesent de l'Amerique espagnole, au XVIIe siecle, leur vient de la lecture d'un petit nombre d'auteurs, toujours le memes. Les lettres de Chapelain, vers 1640, citent Gómara,(1) Herrera, Garcilaso de la Vega.(2)

Careri llegó a Nueva España procedente de Filipinas. Entró por Acapulco, siguió a la ciudad de México y luego visitó Pachuca y Puebla. En Pachuca se interesó particularmente por las minas. Zarpó de Veracruz a La Habana y finalmente a Cádiz. Su libro desarrolla principalmente su estancia en México. De la página 79 a la 87 describe el puerto de Acapulco, como centro comercial muy activo, con negros, mestizos, mulatos. Habla de embarcaciones que llegan de Perú y de China. Dice que las de Perú se anclan en "Marquis, dont le fond est bon et profund, ou se rendent ordinairement les vaisseaux du Perou qui ne peuvent entrer dans Acapulco a cause de merchandises de contrabande, et que les vendent en cet endroit.

Pasó por Cuernavaca y luego por Huitzilac, donde los habitantes hacen "de bon pulque, liqueur qu'ils font fermenter avec de certaines herbs..."

Describe su entrada a México "después de haber pasado otra guardia de la aduana, "un chaussé faite sur le lac":

Mexico peut avoir cent mille habitantes, mais la plus grande partie noirs et mulates, a cause de tant d'esclaves qu'on y a amenés.(3)
En fin, il faut avouer que Mexico est une tres bonne ville, puisq'on voit tout le long de l'anée dans son marché de fleurs et de fruits de toutes les especes.(4)

De la página 178 a la 183, el autor describe los funerales de doña Fausta Dominga Sarmiento, "petit-fille au cinquieme degré de l'empereur Montezuma", mort le 16 july, 1697.


Notas
1) Francisco López de Gómara, un escritor español, describió la ciudad de México del siglo XVI con base en los relatos de viva voz que tomó de Hernán Cortés.
2) P. 83.
3) P. 96. No sería descabellado suponer que en este punto pudo haber habido un error de redacción, puesto que la información disponible en la historiografía general no da cuenta de que negros y mulatos fueran mayoría entre los pobladores de la capital del virreinato. Posiblemente quiso referirse a indios y mestizos.
4) P. 98.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Teixeira Albernaz y su Estado do Brasil de 1626


El mapa denominado “Estado do Brasil” muestra una idea muy clara del territorio brasileño contemporáneo, más una gran porción del resto de Sudamérica. Muestra la naturaleza y las riquezas minerales y acuíferas del territorio, aunque fue hecho con fines marítimos y presenta trazos poligonales con un nodo central frente a la costa del subcontinente sudamericano, así como cuatro rosas de viento, que en el pico norte tienen una flor de lis, símbolo de una manifestación de soberanía territorial.
Este mapa del siglo XVII es de un
colorido magnífico y una subrayada
simbología.
La pieza fue hecha por el cosmógrafo del rey de Portugal, Joao Teixeira Albernaz, contemporáneo del astrónomo alemán Johannes Kepler. El mapa de Teixeira Albernaz está fechada en 1626, un año antes de la publicación de la Tabulae Rudolphine, un mapamundi donde los contornos continentales están ya muy cerca del conocimiento contemporáneo. El documento de Teixeira todavía contiene imprecisiones notables, como, por ejemplo, un gran lago en el centro de Sudamérica, que une al río de la Plata con el Atlántico. Llama la atención porque no intenta reproducir el mito de la isla Brasil, tan promovido por Portugal para extender hasta la banda norte del río de la Plata sus posesiones en virtud de las líneas trazadas en el Tratado de Tordesillas de 1494 (evidentes en el mapa, pero sin nomenclatura), haciendo pasar errores deliberados como una realidad de la geografía monárquica.
"La idea de la insularidad fue afirmada por los cartógrafos portugueses de la época y podemos decir que ésta estaba relacionada con objetivos políticos de reivindicación territorial, encontrando una clara expresión dentro de la misma ya que, a partir de los mapas portugueses, esta idea se expandió a toda la producción cartográfica mundial durante el siglo XVI."[1]
La versión de la insularidad de Brasil fue una práctica vinculada al siglo XVI, que tuvo como notable exponente a Fernando Vaz Dourado, autor de un atlas de 1570 donde "presenta ligados los sistemas fluviales del Marañón y del Río de la Plata".
En cambio, Teixeira muestra separados los dos grandes sistemas fluviales de Sudamérica, el río de La Plata y el Amazonas, y representa con dibujos de montañas la cadena que impide la conexión de la cuenca amazónica con el Mato Grosso y las llanuras del este brasileño, con sus múltiples ríos que desembocan en el Atlántico sur. El sistema del Plata parece un gran árbol azul, con el río de La Plata y el Paraguay apuntando al norte, y sus afluentes al oeste y al este, con las grandes ramas del Paraná y el Uruguay, que aparecen sin nombre. Sudamérica está representada hasta el estrecho de Magallanes.
La información sobre el relieve y la hidrografía es visualmente la más destacada, pero también tiene nomenclatura de puertos y algunas localidades del interior continental, como Potosí y Tucumán. Es notable la casi total ausencia de poblaciones en Brasil y también llama la atención que no distingue fronteras específicas con los territorios españoles. Buenos Aires está señalada y en el punto donde años más tarde, en diciembre de 1726, se habría de fundar Montevideo, está la inscripción "Mte. Bidio".
A lo que hoy se conoce como Punta del Este confluyen dos líneas de navegación marítima, lo que habla de su estratégica posición en las rutas de los barcos y su punto de acceso norte al Plata. Las dimensiones de 81,3 x 60,7 centímetros da una idea de la utilidad práctica del mapa de Teixeira Albernaz en un lienzo manejable, lleno de color y líneas, tanto técnicas como artísticas de este cartógrafo, el más grande representante de una familia de cartógrafos portugueses, hijo, hermano y abuelo en una tradición de generaciones. Un mapa muy similar a este fue publicado en 1612, distinguiéndose como el más antiguo mapa "especial" de una porción del territorio sudamericano, que haya sobrevivido hasta el presente.

Autor: Teixeira Albernaz, Joao
Título: Estado do Brasil, en Livro que da Razao do Estado do Brasil.
Tamaño: 81,3 x 60.7 cm. Mapa en pergamino, tinta china, oro.
Fecha: 1626 ca.
Observaciones: mapa para fines marítimos con información continental; toponimia y nomenclatura de localidades portuarias y continentales. Cuatro rosas de los vientos.





1) Reitano, Emir, El Río de La Plata y la cartografía portuguesa de los siglos XVI y XVII, Buenos Aires, Anuario del Instituto de Historia Argentina, Universidad Nacional de La Plata, p. 160.

Bibliografía
- Reitano, Emir, El Río de La Plata y la cartografía portuguesa de los siglos XVI y XVII, Buenos Aires, Anuario del Instituto de Historia Argentina, Universidad Nacional de La Plata.
- Robinson, Arthur et al, Elementos de cartografía, Omega, Barcelona, 1987.

domingo, 10 de septiembre de 2017

El Río de la Plata y la cartografía portuguesa de los siglos XVI y XVII


Las llanuras y las costas que hoy son parte del territorio uruguayo fueron blanco de disputa entre Portugal y España del siglo XV al XVIII, es decir, desde la firma en 1494 del Tratado de Tordesillas y sus nebulosas fronteras hasta la retirada definitiva de los portugueses de la ciudad portuaria de Colonia do Sacramento en 1777, casi un siglo después de fundada. Todavía en el temprano siglo XIX, la ambición del reino lusobrasileño seguía viva, animada por las imprecisiones jursidiccionales. En 1817, tropas del reino de Portugal y Brasil invadieron la banda oriental del río Uruguay y la mantuvieron ocupada hasta 1825, ya en el preludio de la constitución de la República Oriental del Uruguay, que puso también punto final a las aspiraciones hegemónicas de Buenos Aires.
El forcejeo entre los dos reinos peninsulares llevó a guerras, negociaciones, intermediaciones, planes y exploraciones que tuvieron como referente visual y conceptual los mapas elaborados por cartógrafos, y cosmógrafos, guiados por la información de navegantes, nativos y marinos portugueses, españoles y otros europeos que competían por ocupar la América recién descubierta a la navegación, en la era de las primeras rutas mundiales.
Los mapas que recogieron la información de los descubrimientos geográficos, la ciencia, la técnica y el arte de la navegación, quedaron al servicio de la geopolítica y los movimientos estratégicos de los monarcas españoles y portugueses. Uno de los propósitos de estos mapas fue marcar el meridiano de Tordesillas que la mayoría de los cartógrafos trazó en el estuario del río Amazonas o en sus proximidadades. Lejos de ahí estaba el río de la Plata, pero en el ánimo de argumentar la posesión, los portugueses incluyeron regulamente a la puerta oriental de los caminos del Potosí y el mítico Dorado.
El mapamundi de 1544 de Agnes Battista
-una de as primeras imágenes globales en la historia
de la cartografía- con la ruta de Magallanes en 1514.
La importancia de este lugar es evidente en la cartografía, dada su ubicación en el mapamundi y, particularmente, en la ruta de los primeros navegantes exploradores como Americo Vespucio, Juan Díaz de Solís, Sebastián Gaboto, Magallanes y otros.
Emir Reitano, en un artículo publicado en 2003 en el Anuario del Instituto de Historia Argentina de la Universidad Nacional de la Plata, expone las características de mapas que sustanciaron una visión del reino de Portugal orientada a justificar y documentar los confines de sus territorios coloniales, llevando los límites de Brasil hasta el estuario rioplatense, y en algunos casos hasta el estrecho de Magallanes. El vicedirector del Centro de Historia Argentina y Americana de la universidad citada escribió:
"Las primeras cartas portuguesas de la región van configurando un Río de la Plata unido al estuario amazónico mediante un sistema hidrográfico comunicante, lo que dio lugar al mitio creado ad hoc de la Isla Brasil.
"La idea de insularidad fue afirmada por los cartógrafos portugueses de la época y podemos decir que ésta estaba relacionada con objetivos políticos de revindicación territorial, encontrando una clara expresión dentro de la misma ya que, a partir de los mapas portugieses, esta idea se expandió a toda la producción cartográfica mundial durante el siglo XVI.
"Los errores hidrograficos dominaron la cartografía sudamericaa del siglo XVI y comenzaron a ser poco a poco corregidos a medida que se avanzó en los conocimientos del interior continental, como así también a medida que la hipótesis de la insularidad del Brasil fue perdiendo importancia en detrimento de la ocupación territorial [de los bandeirantes], mucho más efectiva y concreta".
El texto de Reitano conduce por una descripción de nueve mapas de ocho cartógrafos del periodo de referencia, los siglos XVI y XVII; ellos son Cantino, Lopo Homen, Gaspar Viegas, Diego Ribeiro, Fernao Vaz Dourado, Luis Teixeira, Joao Teixeira y Joao Teixeira Albernaz. La selección de mapas parece estar hecha en función de los aportes de cada uno de los autores portugueses seleccionados para el análisis, dos de los cuales incluyeron a Sudamérica y a la región de Río de la Plata en mapamundis; dos más enfocan en un mismo plano las cuencas del Plata y el Amazonas; y, finalmente, otros cinco se ocupan específicamente del río de la Plata, sus accidentes, localidades y toponimia. Esta es la contribución concreta de Reitano. Su investigación contrasta, por ejemplo, con la de Guillermo Furlong, un presbítero, investigador de la historia del periodo colonial, que publicó en 1937 la conferencia titulada "Cartografía colonial rioplatense". En este texto se reseñan obras de una docena de cartógrafos que cubren del temprano siglo XVI al XIX y en cuyos trazos aparece el río de la Plata como cauce, como cuenca hidrográfica y como región geográfica; hay además mapas de Sudamérica y del continente americano en su totalidad, que dan un marco general a la comprensión de la temática.
Los mapas seleccionados por Reitano y Furlong pueden verse desde la óptica del desarrollo de la cartografía, de tal forma que podemos apreciar con un enfoque regional rioplatense los cambios en la ciencia y las técnicas. El primer mapa comentado por Reitano es el planisferio mandado a hacer por Alberto Cantino en 1502, que ofrece un contorno parcial y difuso de América, Europa y Asia, así como de la totalidad de África, proyectado con datos de navegantes portugueses, casi dos décadas antes de que Fernando de Magallanes inaugurara los viajes mundiales en 1519. De América solo se ve con cierta claridad la porción oriental, del lado del Atlántico, que en su parte norte llama Oceanus Occidentalis y en la porción sur denomina Mare Oceanus. Este documento es un milestone, un hito, porque es uno de los más antiguos mapamundis conservados hasta hoy y el primero en la historia cartográfica que presenta al continente americano. Marca las líneas del Tratado de Tordesillas sin precisar coordenadas ni datos para la navegación, pero dando a cambio una obra de arte notable por la mezcla de símbolos de la naturaleza terrestre y de la geopolítica, que era al parecer el campo objetivo de este planisferio, copia del padrón oficial en Lisboa. Los trazos de Sudamérica exponen el territorio portugués, pero, como dice Reitano, en los contornos de Brasil se puede observar una intención del cartógrafo de distorsionar la costa brasileña al sur del Amazonas, al dibujarla cóncava, "posiblemente" -advierte el historiador argentino- para "despistar" a espías. Esto nos da además una idea del valor del conocimiento y la información de la geografía mundial, concentrada entonces en un compacto grupo, poseedor de un muy escaso bien inmaterial en la era de los descubrimientos.
Uno de los mapas de
Teixeira en el siglo XVII.
Lopo Homen en 1519 y Gaspar Viegas en 1537 se aproximan al río de la Plata. El de Lopo Homen es el primer documento conocido hasta hoy en la cartografía portuguesa, que muestra el estuario en un mapa regional de Sudamérica llamado Carta do Brasil e do Oceano Atlántico. El de Viegas es un acercamiento a la cuenca del Plata y sus poderosos afluentes, el Paraguay, el Paraná y el Uruguay. Es una obra con influencia de los viejos portulanos con una rosa de los vientos y un esquema de coordenadas. Para el registro en la historia del Uruguay, Reitano destaca que Viegas -ya en los tiempos de la primera Buenos Aires fundada en 1536- registró gráficamente la calidad portuaria natural de la costa uruguaya, en contraste con la lodosa ribera sur del Plata. Desde luego, esta carta de la Monumenta Cartografica Portuguesa es un argumento de expansión territorial. El mismo Lopo Homen volverá a la escena en 1554 con un planisferio del Tratado de Tordesillas que claramente incluye la cuenca platina dentro de la polémica demarcación.
El último grupo está integrado por cartas de navegación de Luis Teixeira y sus descendientes, Joao hijo y Joao nieto, en el siglo XVII. Se ocupan específicamente del río de la Plata registrando en cada nueva edición nuevos detalles toponímicos, accidentes geográficos, líneas de navegación, coordenadas y escalas cartográficas. Reitano llama la atención sobre los aspectos artísticos y el mejoramiento técnico, pero no deja de subrayar la intención geopolítica de los portugueses, fijando límites a Portugal en el Plata, encerrando a la banda oriental del río Uruguay en el mapa portugués y anticipando los conflictos militares y diplomáticos; después vendría la invasión de 1817 y la creación y permanencia de la Provincia Cisplatina por ocho años, que confirmaría aquella voluntad lusitana de extender al reino hasta el río que Solís reivindicó para Castilla en los últimos años del siglo XV. Son los nueve mapas trazos cartográficos de un sueño y un amargo despertar. Ni Brasil era una isla ni el territorio lusitano llegaba hasta el río de la Plata. Ese lugar habría de ser para Uruguay.

Bibliografía

* Reitano Emir, "El Río de la Plata y la cartografía portuguesa de los siglos XVI y XVII", Anuario del Instituto de Hitoria Argentina (3), Universidad Nacional de la Plata, 2003, pp. 159-166.
* Guillermo Furlong, Cartografía colonial rioplatense, Edición del Consejo Profesional de Agrumensura de la Provincia de Buenos Aires, 1995, 30 pp. Conferencia dictada en la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos en 1936 y publicada en texto en 1937.
* Arthur Robinson, Elementos de cartografía, Editorial Omega, Barcelona, 1987, 544 pp.
* Fernand Joly, La cartografía, Editorial Ariel, Barcelona, 1979, 320 pp.